La Fundación Telefónica publica una
investigación sobre el uso de las TIC en las aulas en la cual revela un panorama
de claroscuros.
El
trabajo se titula “Las TIC en la Educación. Realidad y Expectativas” y está
dividido en cuatro grandes apartados, en los cuales se realiza un diagnóstico
de la relación de los docentes con las TIC, se analizan una serie de buenas
prácticas educativas con TIC y se detallan también desaciertos y malos hábitos
relacionados con el uso de la tecnología en las aulas. El estudio se llevó a
cabo entre más de mil trescientos docentes de distintas comunidades autónomas, recogiendo
sus opiniones mediante grupo de focales y contemplando asimismo algunos
aspectos del panorama internacional de las TIC en la escuela.
Coordinador y "manitas"
Una de
las primeras conclusiones es que las disfunciones del sistema educativo
respecto de las TIC suelen estar relacionadas con algo tan básico como los
problemas técnicos de los ordenadores y las redes de los centros. Para el 65%
de los docentes ello supone una dificultad grave y constante para su óptima
utilización.
El
estudio revela que el coordinador TIC de centro (existente en el 83% de las
escuelas) se convierte a menudo en un “técnico informático” que ocupa buena
parte de su tiempo a las reparaciones de hardware o a solventar problemas de software y no a la
coordinación pedagógica o el asesoramiento a sus colegas.
La
mayor parte de las críticas se la lleva la conexión a la red y el mantenimiento
de los aparatos, unos obstáculos técnicos que no obstante actúan a la vez como
un estímulo para plantear diversas formas de colaboración y organización por
parte de los profesores.
La
dotación tecnológica de los centros y la entrega de ordenadores portátiles a
los alumnos está vista por la mayoría de docentes como una respuesta lógica de
la Administración a los retos de la sociedad, e incluso como “una iniciativa
encaminada a compensar desigualdades sociales”. Sin embargo, la puesta en
marcha de los planes TIC autonómicos ha sido vista a menudo como “errática” por
parte del colectivo docente, mientras que el seguimiento de los mismos o ha
sido inadecuado o simplemente no ha existido más allá de lo burocráticamente
exigible.
Comunidad colaborativa
Respecto
de la formación TIC que reciben los profesores, cerca de la mitad la valora
negativamente, mientras que el 41% opina que ha sido suficiente, buena o
excelente; aunque la mayoría de ellos coincide en que la formación recibida se
ha centrado más en aspectos técnicos que en “formas alternativas de preparación
y actualización profesionales centradas en un empleo pedagógico”. Los docentes
también expresan críticas al diseño “lineal y estructurado” de los materiales TIC
y al uso empobrecido que se hace de la tecnología, utilizando las PDI
únicamente como proyectores o los ordenadores como máquinas de escribir.
En
cuanto al relato de las buenas prácticas, la mayor parte de las opiniones se concentra
alrededor de la construcción de una comunidad, a la que el documento define
como un conjunto de profesionales, estudiantes y familias con conciencia de
pertenencia a un colectivo al que cada uno aporta según su capacidad y recibe
según su necesidad.
La
investigación detalla que esta sinergia no surge de forma espontánea, sino que
responde a una actividad consciente en el que el liderazgo del coordinador TIC ejerce
un rol fundamental. Él es el motor de dicha comunidad, y es gracias a su empeño
como consigue sumar las voluntades de sus colegas, los alumnos y las familias
de estos. Esta tarea de coordinación nace muchas veces de la voluntad y el
convencimiento personal, gracias a lo cual consigue estimular y establecer en
el centro una cultura colaborativa que mejora las relaciones con el alumnado y hace
sentir partícipe al entorno familiar de los niños y jóvenes.
Ello
provoca a su vez el surgimiento (a veces, inadvertido) de un sistema de
formación entre colegas que da lugar a la “tantas veces reclamada estrategia de
formación horizontal” que, organizada por los propios docentes, permite la
multiplicación de las buenas prácticas TIC.