El cuarto curso de la ESO podría tener, dentro de poco, dos vías, una orientada a la Formación profesional y otra al Bachillerato. Está será la propuesta del Ministro a las comunidades autónomas, un programa de cooperación destinado a mejorar nuestro sistema educativo.
La iniciativa forma parte del paquete de medidas propuestas por el ministro de Educación, Ángel Gabilondo, para el curso que comienza. Y puede que sea una de las propuestas más aceptadas. Consiste en dotar de mayor flexibilidad al 4º curso de la Educación Secundaria Obligatoria para que tenga un carácter orientador y, aunque el modelo está por detallar, la intención es que se establezca una doble vía: una orientada a los alumnos que quieran ir al Bachillerato y otra para los que opten por la Formación Profesional de Grado Medio. Las dos irán orientadas a la obtención del título de ESO. Además, la propuesta pasa por que todos los alumnos tengan un tronco común de asignaturas y otro específico, con materias más profesionales o con las propias del Bachillerato que se pretenda cursar.
Reducir el abandono escolar
La medida que flexibilizar el último curso de la enseñanza obligatoria responde a varias necesidades. Para empezar, la falta de titulados de grado medio en nuestro país. El último informe de la OCDE sobre educación nos avisa de esa gran carencia, que desequilibra el mercado de trabajo: faltan trabajadores con un perfil técnico medio y los puestos son ocupados por universitarios (un 40% de nuestros titulados superiores ejerce en puestos de trabajo por debajo de su formación).
Además, hay que reducir el fracaso escolar, que en nuestro país alcanza cotas demasiado altas, muy por encima de la mayoría de los países de nuestro entorno. Desde el punto de vista del Ministerio de Educación ofrecer estas dos opciones a los alumnos de dieciséis años permitirá aumentar el número de personas que siguen estudios postobligatorios y, de alguna manera, regular el sistema educativo. Aunque las cifras han aumentado con la crisis económica, hay que decir que las tasas de matriculación en Formación Profesional de grado medio son muy inferiores a las universitarias. Desde el Ministerio se insiste en que nos hacen falta titulados superiores, pero también titulados técnicos intermedios para responder al mercado de trabajo.
Una propuesta bienvenida
La propuesta será analizada por los consejeros autonómicos durante las próximas semanas y forma parte de un paquete de medidas diseñadas para este curso que, por cierto, podrían requerir la reforma parcial de la LOE o, al menos, legislación propia. El camino está por trazar pero, de momento, parece que la iniciativa ha sido bien aceptada por casi todo el sector.
No es el caso, por ejemplo, de la CEAPA, la Confederación de AMPAS con más presencia en la escuela pública. Esta organización considera que el objetivo es “ofrecer una educación igual para todo el alumnado hasta los dieciséis años y que la Educación Secundaria Obligatoria es una etapa finalista en sí misma, cuyo título capacita a quien lo obtiene para cursar el Bachillerato, los Ciclos Formativos de Grado Medio, o para la incorporación al mercado laboral”. Con estas premisas, sus representantes creen que “no es necesario establecer dos vías en 4º de la ESO, puesto que la titulación al concluir esta etapa ya debería significar en sí misma capacitación suficiente”.
No comparten esa postura organizaciones representantes de los docentes, como el Colegio Oficial de Profesionales de la Educación de Madrid. Su decano, José Luis Negro cree que “es absurdo propiciar casi un 40% de fracaso escolar en la ESO, por empeñarnos en que todos los alumnos hagan lo mismo, cuando a los quince o dicieséis años se tienen datos suficientes para elegir caminos de formación que faciliten el estudio y encaminen al alumnado hacia donde más va rendir”. Desde el Colegio Oficial se aplaude el proyecto de diversificación de 4º de ESO que ha planteado Ángel Gabilondo.
Las comunidades autónomas tendrán ahora la última palabra.
Aurora Campuzano