La Unión Europea lanza un plan para
reducir el abandono escolar prematuro por debajo del 10% para 2020.
De
entre las muchas deficiencias que puede presentar un sistema educativo, el del
abandono escolar prematuro constituye uno de los aspectos que más hipotecan el
futuro de una sociedad. Si a ello agregamos tasas de abandono superiores al 30%,
como las que presenta España, la hipoteca pasa a ser un lastre que no solo
compromete el porvenir sino que afecta de forma directa a la capacidad actual
de desarrollo de un país.
La
Unión Europea ha decidido atacar el abandono escolar comunitario con un plan que
tiene por objetivo “desarrollar al máximo el potencial de todos los jóvenes
europeos para recuperarnos de la crisis”. En la actualidad son más de seis
millones los jóvenes que han dejado los estudios sin alcanzar el primer ciclo
de Enseñanza Secundaria, lo que supone una tasa del 14,4%.
Este
porcentaje, de por sí alto, no se presenta de forma uniforme en todo el
continente. De un lado existen países como Eslovaquia o Eslovenia (que se
acercan al 5% de abandono), o como Austria, Finlandia o Polonia, con valores
que se sitúan alrededor del 10%. En el otro extremo, Malta, Portugal y España presentan
tasas superiores al 30% (31,2% en el caso español).
Del aula a la obra
Para
la comisaria europea de Educación, Androulla Vassiliou, el abandono escolar se
debe a una serie de factores entre los que destacan los recortes
presupuestarios o la llegada de alumnos inmigrantes; y otros motivos
extraeducativos como la reciente demanda de mano de obra poco cualificada, en
especial para el sector de la construcción, un proceso que en España se ha
manifestado de forma especialmente intensa. Tanto es así que, mientras en la
mayoría de países comunitarios se produce un descenso lento pero continuado de
los porcentajes de abandono, España ha registrado un aumento de más del 7%
entre 2000 y 2009.
En
este contexto, Vassiliou ha calificado al abandono escolar como un “obstáculo
serio” que impide conseguir un desarrollo sostenible e integrador, puesto que los
jóvenes que se apartan del sistema educativo tienen mayores posibilidades de
ser víctimas del desempleo.
Visto
este crecimiento en nuestro índice de abandono escolar y la alta tasa de paro,
Vassiliou ha sugerido a España adoptar más medidas que sus socios europeos e
invertir más en educación. Entre las políticas apuntadas está la de ofrecer una
“segunda oportunidad” a los jóvenes que han dejado los estudios y conseguir
diseñar “estudios más atractivos” como la formación en artes o deportes. Asimismo,
ha elogiado la Formación Profesional como un camino de garantías para alcanzar
la cualificación.
Entre
las iniciativas citadas en el plan de la UE destaca el número de identificación
de estudiantes, un registro puesto en marcha en países como Alemania, Italia o
Reino Unido que permite realizar un seguimiento del abandono escolar prematuro.
Otras medidas mencionadas son las políticas contra la segregación para mejorar
el nivel educativo de los niños desfavorecidos, los planes de discriminación
positiva y los itinerarios educativos flexibles para combinar la formación
general con la profesional.