La Comisión Europea ha elaborado un
informe relativo a la protección de los menores en el ámbito de los servicios
audiovisuales y de información en línea.
Sus
conclusiones constituyen un toque de atención a los Estados miembros en el
sentido de extremar las medidas de seguridad, ampliar las redes de la lucha
contra los contenidos ilícitos o nocivos e implementar sistemas de control
eficaces que hagan de las redes sociales espacios virtuales seguros para los
menores de edad.
En
primer lugar, el documento La protección de los menores en el mundo
digital realiza una revisión de las medidas que están implementando los
proveedores de contenidos y servicios en relación con los contenidos ilícitos o
nocivos de internet, reconociendo los esfuerzos importantes, a la vez que
destaca los esfuerzos de los Estados por brindar contenidos adecuados y de
calidad para menores. Sin embargo, realiza un llamamiento a extremar las
medidas de control del os códigos de conducta o autorregulación para que no se
produzcan diferentes “niveles de protección” en el ámbito de los contenidos en
línea.
Por su
parte, el documento analiza los llamados “procedimientos de detección y
retirada” puestos en marcha por los proveedores de servicios de internet. De
ellos destaca las “diferencias considerables” detectadas en los diferentes
Estados miembros, tanto en el criterio a la hora de considerar lícito o ilícito
determinado contenido como en el procedimiento de notificación a la autoridad
competente. Por ello, sugiere a las autoridades agilizar estos servicios de
control y hacerlos accesibles incluso a los niños, así como desarrollar
sinergias con líneas de ayuda y procedimientos similares.
Impacto de riesgo potencial
En
cuanto a las redes sociales, el informe reconoce que ya han “conseguido
transformar el modo en que los menores
interactúan y se comunica entre sí” gracias a ellas. No obstante, recuerda que
las redes sociales poseen un impacto potencial de riesgo, sobre todo frente a
los menores de edad, que el texto resume en cuatro categorías: contenido
ilícito, contenido inapropiado para la edad, contacto inapropiado y conducta
inapropiada.
Para
aumentar la eficacia de los sistemas de evaluación, el documento considera
necesaria una mayor sensibilización acerca de los peligros y la forma de
atenuarlos. Asimismo, reclama que la configuración de privacidad por detecto para
menores de edad se extienda a todas las redes sociales.
Respecto
de la alfabetización mediática, la Comisión Europea recomienda una cobertura
universal de niños y padres, así como la uniformidad de la misma en los
diferentes centros escolares. Todo ello a pesar de que tanto la alfabetización
mediática como la sensibilización acerca de los peligros en línea han sido incorporadas
a los planes de estudios de veintitrés países europeos. Por último, la Comisión
considera satisfactoria la evaluación del sistema paneuropeo de información
sobre videojuegos (PEGI), a pesar de que juzga muy recomendable incorporar
medidas de sensibilización en los planes de estudio.
Así,
el estudio concluye que la combinación entre medidas de autorregulación de
contenidos y las respuestas políticas implementadas por los Estados “parece ser
la mejor opción para abordar de la forma más flexible y receptiva posible la
convergencia entre plataformas y contenidos audiovisuales”. Sin embargo, llama
la atención sobre las acciones “divergentes” desarrolladas en diferentes
Estados, lo cual puede concluir en una “fragmentación del mercado interior” y
en crear confusión en padres y profesores en el empeño por proteger a los
menores en el vasto mundo de internet.
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