Ver televisión empobrece la dieta y
conduce al sedentarismo, dos circunstancias que incrementan el riesgo de
padecer cierto tipo de enfermedades.
La
existencia de un ocio sedentario asociado a la posibilidad de desarrollar cierta
clase de enfermedades constituye una evidencia médica apoyada por múltiples
artículos científicos. Desde hace varios años, una parte de la comunidad
científica se ha dedicado a estudiar epidemiológicamente la incidencia de
cierto tipo de dolencias en personas que practican un estilo de vida en el que
no se incluye la actividad física.
Las
conclusiones de estos estudios mencionan, de forma casi unánime, al
sedentarismo como uno de los principales factores de riesgo de las enfermedades
cardiovasculares y la diabetes. Tras esa querencia por la inmovilidad suele
encontrarse el visionado de la televisión, frente a la que los europeos pasamos
unas cuatro horas diarias, mientras los estadounidenses sobrepasan las cinco
horas por día.
Analizando los análisis
Ahora
se publica un nuevo estudio, en esta ocasión en la prestigiosa revista Journal of the American Medical Asociation
(JAMA). Lo singular de este nuevo
trabajo es que se trata de un metanálisis, es decir, una revisión de estudios
publicados hasta el momento que contrasta y actualiza los datos ofrecidos por
estos. A cargo de las universidades Southern (Dinamarca) y Harvard (Estados
Unidos), el metanálisis confirma que el visionado de dos horas diarias de
televisión aumenta el riesgo de padecer diabetes tipo 2 y enfermedades
cardíacas, mientras tres horas frente al televisor puede incrementar la
posibilidad de sufrir muerte súbita.
Lo
que se encuentra detrás de este aumento de riesgo cardiovascular es el
sedentarismo, aunque el ver la televisión incrementa aún más los efectos de la
inmovilidad al estar asociado a malos hábitos y alimentación deficiente. Este
riesgo puede aumentar entre un 15 y un 20% si las horas diarias frente al
televisor en lugar de dos se elevan a cuatro, tal como registra la media
europea.
En
España, según datos de 2010, cada habitante dedica 246 minutos diarios a ver
televisión, es decir, poco más de cuatro horas diarias. Estas cifras pueden
llamar la atención o directamente escandalizar si se traducen en que cada
europeo pasa casi la mitad de su tiempo libre mirando la televisión.
Entre la obesidad y el consumismo
No
obstante, el estudio publicado en JAMA
trae consigo una buena noticia: el sedentarismo como factor de riesgo de cierto
tipo de enfermedades es modificable y reversible. Un estudio específico realizado
durante dos años con menores que sufrían sobrepeso y obesidad ha revelado que
cuando se redujo a la mitad el tiempo destinado a la televisión y el ordenador el
índice de masa corporal disminuía, y lo hacía significativamente.
En
este sentido, otros estudios han revelado que la sobreexposición de los menores
de edad a la televisión y, en general, al ocio sedentario puede derivar en obesidad
y diabetes, y también en problemas de autismo y pubertad prematura en las
niñas.
De
hecho, otra investigación desarrollada en San Luis Potosí (México) con niños y
niñas de entre seis y trece años ha comprobado que un alto consumo de
televisión empobrece la dieta, lo cual ha llevado a los expertos a concluir que
la televisión actúa como “mediadora entre la obesidad y el consumismo”, dos
fenómenos que se encuentran íntimamente relacionados y que amenazan con modificar
la conducta de los adultos del futuro.