Una investigación realizada en Cataluña
concluye que el uso sistemático de las nuevas tecnologías mejora el desempeño
escolar.
¿Podemos
mejorar con las TIC los resultados académicos? Con esta pregunta, y bajo este
título, los profesores de Tecnología Educativa Pere Marquès (Universitat
Autònoma de Barcelona) y Miquel Àngel Prats (Universitat Ramon Llull) emprendieron
una investigación que revela que la aplicación de las nuevas tecnologías en las
aulas puede suponer una mejora del rendimiento del 20% respecto de los métodos
tradicionales.
El
estudio tenía por objetivo verificar si la aplicación sistemática de
metodologías didácticas concretas, sumada al apoyo de los libros de texto
digitales, podía derivar en una mejoría académica. En el desarrollo del estudio
se utilizaron libros de texto multimedia interactivos, que permiten una amplia
gestión de la información, la automatización de las actividades y un
seguimiento e intervención personalizados. A estos elementos se sumó el
incremento de la motivación en el alumnado a la hora de realizar las
actividades de refuerzo o repaso.
La
investigación se realizó en veintisiete centros educativos de Cataluña, en dieciocho
de los cuales se aplicó la metodología mientras los nueve restantes
permanecieron como centros control, aplicando propuestas de trabajo de
ortografía catalana a alumnos y alumnas de 1.º de ESO. Los centros estaban
repartidos prácticamente a partes iguales entre concertados y privados, y públicos.
A la vez, los investigadores se aseguraron que entre todos ellos existía una
cierta equivalencia en el nivel socioeconómico, el número de alumnos y el tipo
de centro.
La motivación es la clave
El
estudio comenzó con una prueba inicial de ortografía catalana, en la que ambos
grupos (experimental y control) obtuvieron una media de errores prácticamente
igual (42,9 y 42,4). En la prueba final, luego de aplicar la metodología TIC, los
resultados en los centros control se mantuvieron en un nivel bastante similar
(40,8) mientras que en los centros experimentales la media de errores se redujo
hasta el 34,1. Ello supone, en porcentajes, una reducción del 20,5%, mientras que
en los centros control la mejora fue de apenas el 3,9%.
Los
resultados se redondean con algunos datos complementarios. El profesorado de
los centros control utilizó un mayor número de sesiones dedicadas a trabajar la
ortografía en catalán, y además el profesorado de los grupos experimentales aplicó
menos tiempo a la corrección y evaluación de las actividades (por utilizar
ejercicios TIC autocorrectivos). Por el contrario, los alumnos que utilizaron
TIC dedicaron más tiempo en casa a la realización de los ejercicios.
La
investigación concluye que la “naturaleza interactiva” de las TIC motiva a los
alumnos a trabajar más horas y a realizar más actividades de refuerzo y de
repaso que cuando se utilizan las metodologías tradicionales. Y se añade además
que la generalización en el uso de las TIC “no ha supuesto un trabajo extra
significativo para el profesorado, sino todo lo contrario”, además de obtenerse
una mayor información del progreso del aprendizaje de forma personalizada.