Los resultados obtenidos con las pizarras digitales interactivas superan las expectativas de los docentes y estimulan el aprendizaje por parte de los alumnos.
La pizarra digital interactiva (PDI) aumenta la atención y la motivación del alumnado, amplía definitivamente el abanico de recursos al que puede acceder el alumno y facilita de forma terminante el proceso de enseñanza-aprendizaje. No son extractos de una ponencia teórica sobre las bondades de las PDI, sino opiniones mayoritarias de profesores que trabajan con ellas a diario en el aula.
Las ventajas enunciadas son solo algunas de las que se desprenden de un informe elaborado por el grupo de investigación “Didáctica y multimedia” de la Universidad Autónoma de Barcelona para la empresa de tecnología educativa Promethean. La investigación se llevó a cabo entre los años 2008 y 2010 y tuvo por objetivo comprobar el grado de contribución de las prácticas con PDI a la mejora del proceso de enseñanza-aprendizaje.
Autoestima docente
En la elaboración del informe participaron ochenta y cinco profesores y más de tres mil estudiantes de veintidós centros de Educación Infantil, Primaria, ESO y Bachillerato, aunque la presencia de los primeros es casi testimonial. Cabe aclarar que los centros participantes contaban con una infraestructura tecnológica adecuada, a la vez que los docentes habían desarrollado la suficiente experiencia en innovación educativa.
El profesorado, de forma mayoritaria (cercano al 90%), considera que la PDI aumenta la atención, potencia la memoria visual y otorga soltura a los alumnos que trabajan con ella. Además, la mayoría es de la opinión que la PDI “facilita la interacción con el ordenador”, constituye una herramienta óptima para compartir recursos entre alumnos y profesores y proporciona mayores oportunidades “para investigar, y desarrollar la imaginación y la creatividad”.
En cuanto a simplificar el trabajo de los docentes, las opiniones resultan también mayoritarias. En concreto, los docentes consideran que el trabajo con la PDI facilita las correcciones colectivas y la realización de actividades colaborativas. Se recogen también manifestaciones en el sentido de que la clase dictada con el auxilio de una PDI “aumenta su satisfacción, su motivación y la autoestima docente”.
Problemas con solución
Existen, no obstante, algunos problemas reseñados. El que se menciona con mayor frecuencia es el de “se necesita más tiempo para preparar las clases”, seguido de los problemas de conexión a internet, la sombra que se proyecta sobre la PDI (sin proyector de ultra-corta distancia), así como inconvenientes técnicos “menores”, como el tener que calibrar a menudo, problemas de software o el coste en el mantenimiento del equipo. Cabe reseñar un pequeño porcentaje del 5% que considera que los alumnos “se distraen más” con la PDI.
Respecto del impacto del uso de la PDI en el rendimiento académico de los estudiantes, más del 90% de profesores estima que “los estudiantes mejoran sus aprendizaje con las actividades que han realizado con la PDI”. Sin embargo, apenas la mitad de los docentes constata que también han mejorado las calificaciones académicas. Ello contrasta con la opinión de los propios estudiantes, quienes en un 82% consideran que “han aprendido más” y en un 91% que las clases “les han gustado más” con PDI que con la pizarra tradicional.
Por último, los profesores han destacado mejoras significativas en la adopción de algunas competencias básicas, especialmente en las de tratamiento de la información y competencia digital, aprender a aprender, comunicación lingüística y autonomía e iniciativa personal. Cabe destacar que la investigación de la UAB se basó en el uso de la PDI en Matemáticas, Lengua, Inglés, Ciencias Sociales, Ciencias Naturales, Física y Química.
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