Un informe
del Consejo
para la Promoción de la Igualdad de Trato y la no Discriminación revela que los jóvenes magrebíes y gitanos
son los que más sufren actitudes de discriminación.
La discriminación por cuestiones de raza, etnia,
sexo o creencias religiosas sigue siendo, por desgracia, moneda corriente en
nuestras sociedades. A pesar de los avances experimentados en materia de
convivencia y respeto por la diferencia, a pesar de que la multiculturalidad
sea una realidad en numerosos grupos sociales, lo cierto es que muchas son las
personas que aún sufren en sus carnes actitudes de rechazo por su aspecto o por
sus ideas.
Según distintas fuentes, la crisis económica de los
últimos años ha incrementado las reacciones xenófobas y racistas, un fenómeno
que se detecta sobre todo en países europeos, donde los partidos políticos que
sostienen ideas totalitarias han comenzado a ganar terreno, en especial en
aquellos territorios más afectados por el desempleo y la marginalidad.
Ante este panorama, no han de extrañarnos los datos
ofrecidos por el primer informe del Consejo para la Promoción de la Igualdad de
Trato y la no Discriminación de las personas por su origen racial o étnico. Según
el estudio, los jóvenes magrebíes y gitanos son los que han sufrido más
episodios de discriminación durante el último semestre de 2010, período que
abarca el informe. Tras ellos se ubican las personas de orígenes
latinoamericano y subsahariano.
Las administraciones discriminan
Uno de los aspectos más llamativos de los datos
presentados por el Consejo es el origen de las actitudes de discriminación. En
más de la mitad de los casos (54%), el agente discriminador fue la propia administración,
ya sea en el acceso a bienes y servicios o por parte de los cuerpos y fuerzas
de seguridad. El 30% de las discriminaciones provinieron de particulares y el
16%, de organizaciones privadas como empresas, en especial en lo que respecta
al acceso al empleo.
La xenofobia se encuentra detrás del 56% de las
discriminaciones, a mucha distancia de los insultos (29%) y las agresiones (15%).
En cuanto a la distribución geográfica, Madrid, Andalucía y Castilla y León
fueron las comunidades con más denuncias, seguidas de la ciudad autónoma de
Melilla.
Si se realiza un corte por edades, encontramos que
el 28% de las personas discriminadas eran menores de veinticinco años, el 33%
tenía entre veintiséis y treinta y cinco años y el 26% era mayor de treinta y
seis años. Por su parte, los hombres presentaron más denuncias que las mujeres
(57% frente al 43%).
El Consejo para la Promoción de la Igualdad de
Trato es un organismo creado por el extinto Ministerio de Igualdad; en la
actualidad se encuentra en la órbita de la Secretaría de Estado de Igualdad,
perteneciente al Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad. Las
denuncias que permitieron elaborar el presente informe fueron presentadas en su
Red de Centros de Asistencia a Víctimas de Discriminación.
La composición del Consejo es muy diversa, y en él
se encuentran representados los distintos organismos de la Administración
General del Estado, las comunidades autónomas y las ciudades de Ceuta y
Melilla, la administración local a través de la Federación Española de
Municipios y Provincias, las organizaciones sindicales y empresariales más
representativas, y diversas asociaciones civiles como la Unión Romaní, la Comisión
Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), la Confederación Española de
Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA), Cruz Roja Española, la Fundación
Secretariado Gitano, el Movimiento contra la Intolerancia o el Movimiento por la
Paz, el Desarme y la Libertad, entre otras.