A pesar de las dificultades económicas,
siempre es buen momento para apostar por la integración y la convivencia.
No
parecen ser estos los mejores tiempos para la gestión de la interculturalidad.
Por fuerza o por elección, la crisis socioeconómica nos ha empujado a dar
prioridad a otras cuestiones más “primarias” relacionadas con lo laboral y el
sustento, es decir, con lo más inmediato. Así, asuntos de los que hasta hace
poco tiempo nos enorgullecíamos, como el buen grado de convivencia alcanzado
entre españoles y extranjeros, han retrocedido varios puestos en la agenda de
prioridades de los poderes públicos.
Ante
este panorama, y ante la necesidad continua de seguir apostando por la
integración, el mundo educativo está llamado a tomar las riendas de las
actuaciones inclusivas. La segunda edición del concurso “Eres joven, ¡triunfarás!”
va en esa dirección. El certamen, organizado por la Fundación Bertelsmann, convoca
a jóvenes de entre diez y dieciocho años a llevar a cabo una iniciativa que mejore
la gestión de la diversidad cultural en las aulas.
El
punto de partida es la creencia de que no puede haber un sistema educativo de
“dos velocidades”, sino que la educación debe ser ante todo integradora, y que en
tanto que herramienta de justicia y progreso social debe priorizar la igualdad
de oportunidades entre todos los alumnos, independientemente de cuál sea el
origen de estos o de sus padres.
Convivir, enriquecerse
Por
ello la llamada de la Fundación Bertelsmann se amplía también a los padres y
los profesores de los alumnos, con el convencimiento de que solo con la
participación de todos podrán alcanzarse los objetivos. No obstante, los
proyectos estarán desarrollados por los alumnos, quienes buscarán a través de
ellos atajos para alcanzar la plena integración.
En la
presentación del certamen, la Fundación Bertelsmann recuerda que los alumnos de
origen inmigrante tienen menos posibilidades de conseguir sus sueños. La
llegada a un nuevo país no suele resultar sencilla: cambian las costumbres y
las manifestaciones culturales; muchas veces deben de adaptarse a otro idioma,
a otros usos sociales, a nuevos compañeros. Una de las claves, tanto para
nativos como para extranjeros, pasa por entender la interculturalidad como una
oportunidad de aprendizaje y enriquecimiento, de conocer nuevas expresiones
literarias, musicales o artísticas, es decir, una forma de “conocer mundo” sin
necesidad de cruzar las fronteras físicas.
El
certamen está auspiciado por el Ministerio de Educación y la Alianza de Civilizaciones
de la ONU y cuenta con el apoyo de tres embajadores: los actores David Andrade
y Ángela Cremonte, y la presentadora Desieée Ndjambo. Además, apadrinan el
concurso el rapero El Chojin, el bailarín y cantante Sergio Alcover, la
cantante Chenoa y el futbolista Bojan Krkic. A todos ellos los une su origen
extranjero o el de sus padres, razón de más para conocer de primera mano las
dificultades y los obstáculos que pueden encontrarse las personas llegadas de
otras latitudes.