El ministro de Educación, como prometió, sigue adelante con su Plan de Acción, a pesar del frustrado pacto
educativo. En concreto, ha presentado doce objetivos al Consejo de Ministros para mejorar la educación en España.
El Pacto político por la Educación no fue posible, pero el ministro Ángel Gabilondo ya anunció que seguiría adelante, intentando desarrollar acuerdos puntuales con la
comunidad educativa y las comunidades autónomas. Y así lo está haciendo.
Durante el último Consejo de Ministros ha presentado un Plan de Acción con doce
objetivos educativos con los que pretende salvar el acuerdo frustrado con las
fuerzas políticas.
El Pacto Político y Social por la Educación, presentado hace poco más de un mes, no fue posible debido la negativa del
partido popular. Pero el ministro Gabilondo no tira la toalla y sigue
insistiendo en la necesidad de un consenso que mejore nuestro sistema
educativo. El camino esta vez ha sido presentar ante el Consejo de Ministros un
texto mucho menos ambicioso, con sólo doce objetivos, de los cuales la mayoría ya
aparecían en el documento presentado a la comunidad educativa en el mes de
mayo.
Y en esa línea de consenso el titular de cartera busca ahora modificaciones puntuales que solucionen los problemas más urgentes. De momento,
no ha hablado de reformas legislativas ni de cambios en la Ley Orgánica de
Educación, el principal caballo de batalla del partido de la oposición. Gabilondo
sólo plantea una lista de objetivos sobre los que asegura “hay acuerdo generalizado”.
El Plan tiene una dotación de 590 millones para el
este año (2010-11), pero pretende la cofinanciación de las comunidades
autónomas. ¿Será posible? Por el momento el ministro sólo ha destacado “la buena
disposición de los consejeros a la propuesta de cofinanciación planteada” y ha
señalado que “espera que tengan posibilidad presupuestaria para dedicar dinero
a educación, después de haber implantado la LOE".
Diversificar la ESO
Entre los doce objetivos presentados destaca una de
las medidas más arriesgadas (y también más respaldadas) del frustrado pacto
político: la diversificación del cuarto curso de la ESO, y la posibilidad de
que los alumnos elijan entre dos vías distintas: una enfocada a la FP y otra al
Bachillerato.
Y entre todas ellas destaca el
aprendizaje de lenguas extranjeras. Desde el Ministerio de Educación se insiste
en que es necesario mejorar la formación de los alumnos en respuesta a las
directrices marcadas desde la Unión europea y las propias necesidades del
mercado de trabajo. Las evaluaciones internacionales nos dicen que los
españoles estamos a la cola de los países de nuestro entorno en estas
competencias. El Programa de Mejora del Aprendizaje de Lenguas Extranjeras apostará
por la formación y el intercambio, las becas y ayudas y los programas de
inmersión lingüística de los centros; impulsará las estancias en el extranjero
de profesores y alumnos, promoviendo un programa específico para que alumnos de
Enseñanza Secundaria Obligatoria (ESO) y Bachillerato estudien entre tres y diez
meses en países europeo al estilo Erasmus; incrementará los centros
plurilingües; y fomentará el reconocimiento de las competencias en idiomas
adquiridas.
Otras
medidas ya se presentaron el mes pasado a las comunidades en forma de programas
cofinanciados, como el establecimiento de contratos programas entre comunidades
y colegios o planes de refuerzo para los alumnos que van mejor. Estos programas
se comerán 510 de 590 millones de euros del presupuesto que se había
comprometido dentro del pacto para el año que viene; los otros ochenta irán a
parar a las universidades.
¿Y la universidad?
La mejora de nuestra educación
superior es otro de los objetivos. El ministro quiere convertir nuestras
universidades en centros de “excelencia educativa e investigadora”, pero el proceso
no será fácil: es necesaria una nueva regulación del doctorado, la potenciación
de los campus a través de la especialización y la racionalización de la oferta
docente. También habrá un Observatorio Universitario de Becas, Ayudas y
Rendimiento Académico.
Claro que Gabilondo no se ha
olvidado del gran reto de la Formación Profesional. Entre las medidas
presentadas al Consejo de Ministros destaca también el Programa de
Fortalecimiento de la Formación Profesional (FP), todavía sin demasiadas
concreciones, salvo la puesta en marcha de un centro virtual de referencia que
permita estudiar treinta y cinco títulos en 2011 o la intensificación del
intercambio de alumnos entre comunidades para realizar los distintos módulos de
formación.
Otros programas que se amplían o
refuerzan son:
• los Programas de
Refuerzo, Orientación y Apoyo (PROA), que se extienden a los alumnos de 3º y 4º
de Educación Primaria y a todos los centros sostenidos con fondos públicos.
• los Programas de Cualificación
Profesional Inicial (PCPI), en los que la obligatoriedad se extiende a dos
años.
• dos nuevas evaluaciones
generales para los alumnos de 6º de primaria y 4º de secundaria, en
coordinación con las comunidades autónomas.
• las becas salario y de
movilidad; se potencian tanto para estudiantes como para profesores en los
ciclos de Grado y Máster.
El Plan de Acción también consolida
programas que ya están en marcha, como son Escuela 2.0, destinado a potenciar
el uso de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación en los
centros; y Educa 3, para el fomento de la escolarización de niños de cero a tres
años.