Un nuevo plan de ONUSIDA se centra en la
prevención de la transmisión del VIH de madre a hijo.
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Si
por algo puede caracterizarse al mundo de hoy día es por las contradicciones
que se producen en su seno, de las cuales el ser humano no puede eludir su
responsabilidad. Por ejemplo, mil millones de hambrientos penan cada día en un
planeta que produce alimentos suficientes para repartir entre toda la
humanidad. Por ejemplo, los maravillosos avances científicos conviven con
vergonzosas situaciones de atraso social. Por ejemplo, la esperanza de vida
humana es cada día mayor mientras miles de niños mueren cada año por
enfermedades fácilmente evitables.
En
este contexto de inequidades, el flagelo del sida sigue atacando de forma
desigual. Así, mientras algunos países desarrollados alcanzan cifras
históricamente bajas de contagios, a los países pobres les resulta muy difícil
reducir el número de afectados. Por ello, el Programa Conjunto de la ONU contra
el VIH-SIDA (ONUSIDA) ha lanzado el Plan Global “Cuenta regresiva a cero”, cuyo
propósito es reducir hasta en un 96% la transmisión del virus de madre a hijo y
acabar con la estigmatización asociada a la enfermedad.
En
consonancia con los Objetivos de Desarrollo del Milenio, “Cuenta regresiva a
cero” aspira a llegar al mayor número de mujeres y brindarles protección
sanitaria y social durante el embarazo, el parto y el período de lactancia. El
programa se centrará en ofrecer a las mujeres la información y los cuidados
necesarios para evitar el contagio, lo cual, según prevé la ONU, repercutirá de
forma positiva no solo en cada entorno familiar sino que también enriquecerá a
las sociedades.
Quince millones en 2015
La
implementación de “Cuenta regresiva a cero” es consecuencia directa de la
última Reunión de Alto Nivel de la ONU sobre sida celebra en Nueva York el
pasado mes de junio. En dicho cónclave se decidió aumentar la dotación de medicamentos
antirretrovirales a quince millones de personas en cuatro años (en la
actualidad los reciben seis millones de personas), tomando en cuenta las nuevas
evidencias científicas de que el tratamiento médico forma parte de las
políticas preventivas, al reducir el riesgo de contagio del VIH.
Estas
previsiones constituyen un doble avance, puesto que la tendencia de los últimos
años ha sido la de una disminución constante en la dotación de recursos para
los distintos fondos de lucha contra la enfermedad. Los principales aportadores
de estos fondos han sido el Plan de Emergencia del Presidente de los Estados
Unidos para el Alivio del Sida (PEPFAR, por sus siglas en inglés), la Fundación
Bill y Melinda Gates, la Chevron Corporation y la empresa Johnson & Johnson.
Según
datos de 2009, alrededor de 370.000 niños nacieron son sida, la práctica
totalidad en países en vías de desarrollo, sobre todo del África subsahariana. De
conseguir sus objetivos, el programa “Cuenta regresiva a cero” disminuiría esta
cifra en más de un 90% para el año 2015. Para ello, resultará imprescindible
asegurar a las mujeres embarazadas el acceso a servicios sanitarios de calidad;
el respeto pleno de los derechos de estas mujeres y sus hijos, y la
coordinación de los distintos planes de protección nacionales e
internacionales.
Las
acciones del Plan de ONUSIDA se centrarán en los veintidós países que presentan
mayor número estimado de mujeres embarazadas seropositivas, de los cuales veintiuno
son africanos: Angola, Botsuana, Burundi, Camerún, Chad, Costa de Marfil, República
Democrática del Congo, Etiopía, Ghana, India, Kenia, Lesoto, Malaui, Mozambique,
Namibia, Nigeria, Sudáfrica, Uganda, República Unida de Tanzania, Suazilandia, Zambia
y Zimbabue.