Un informe sobre el uso de las TIC en las aulas plantea la necesidad de adaptar el sistema educativo a la nueva realidad digital.
La escuela no puede mantenerse como un ámbito del siglo XX cuando el alumno, a la salida del centro, se conecta a internet con un teléfono móvil de última generación. Este pequeño ejemplo es apenas una de las opiniones de expertos en pedagogía que recoge “Aprender sin tiza: el impacto de las herramientas interactivas en el aula”, un informe auspiciado por Promethean que reflexiona sobre el uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en la enseñanza.
La empresa, dedicada al desarrollo de material de aprendizaje interactivo, se ha propuesto dar a conocer el grado de uso y las perspectivas de la tecnología en nuestros centros educativos. El informe se elaboró sobre la base de consultas a diversos especialistas en educación, quienes coincidieron en afirmar que la incorporación de herramientas interactivas en la escuela resulta ya ineludible e inevitable.
La cuestión esencial, pues, ya no pasa por sumar las TIC al proceso educativo, sino por lograr que estas doten al alumno de las competencias necesarias para desenvolverse en la sociedad digital. La escuela, en este contexto, tiene que formar a los estudiantes para que sean capaces de buscar, conseguir, procesar y transmitir información que pueda convertirse en conocimiento.
Aprender a aprender
El desafío, por tanto, pasa por adaptar todo el sistema educativo a la nueva realidad digital e interactiva. No pueden utilizarse los mismos contenidos y métodos de evaluación de antaño en una escuela que, más allá de infraestructuras desiguales, es ya totalmente diferente. Como distinto han de ser los papeles que desempeñen estudiantes y profesores.
Uno de los retos mencionados por los autores del informe es ayudar a los profesores a cambiar su enfoque sobre el proceso de aprendizaje. El modelo tiene que centrarse en el alumno, quien será el ciudadano del mañana y deberá responder a las expectativas de una sociedad en cambio permanente.
Las redes sociales, la web 2.0 y los wikis impulsan un aprendizaje informal y más social, que se construye de manera colaborativa. Se trata de otra forma de estudiar y de aprender. El alumno tiene que ser capaz de enriquecer sus conocimientos de manera personal: la escuela, en este sentido, debe lograr que el joven “aprenda a aprender” y no que se limite a “asimilar” aquellos conocimientos dictados por un plan de estudio.
Es importante destacar que ello no supone una pérdida de valor del papel del docente. Los especialistas en educación coinciden en que los profesores siempre serán importantes, ya que la función de la escuela trasciende el aspecto metodológico. No existe ningún sistema informático que pueda formar a los alumnos en convivencia, por ejemplo. Los pedagogos también destacan que las TIC son herramientas muy valiosas, pero no fines. Son los profesores quienes deben explotar el inmenso potencial de estos elementos, como la pizarra digital o el libro electrónico, en beneficio del proceso de enseñanza.