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Ana María Matute laureada con el Cervantes
Publicado el 28/4/11
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Con un entrañable discurso, Ana María Matute recogió de manos de S.M. el Rey Don Juan Carlos I el Premio Cervantes por toda su extensa obra, la tercera mujer en conseguir el galardón.
(Foto Efe)
 
Si en algún momento topan con algunas de las historias que pueblan mis libros, por favor créanselas, créanselas porque me las he inventado”.
 
La dama de las letras españolas ya tiene el Premio Miguel de Cervantes en sus manos. Como es tradición (aunque con algunos días de retraso por coincidir el 23 de abril con la Semana Santa), en una solemne ceremonia celebrada en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, S. M. el Rey Don Juan Carlos ha hecho entrega del trofeo acreditativo a Ana María Matute por su contribución al legado literario hispánico a lo largo de su carrera como escritora.
 
Además de los Reyes, al acto han acudido otras autoridades, como el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero; la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre; la ministra de cultura, Ángeles González-Sinde; la directora del Instituto Cervantes, Carmen Caffarel; y numerosas personalidades de la política, la cultura, así como amigos, entre los que se hallaban Ana María Moix, Soledad Puértolas o José Manuel Blecua, y familiares de la premiada.
 
Palabra de Matute
 
Ha sido una gala emotiva, en la que la sencillez y la sapiencia de la autora han brillado en cada uno de sus gestos y, especialmente, durante su discurso de aceptación del premio. “Preferiría escribir tres novelas seguidas y veinticinco cuentos, sin respiro, a tener que pronunciar un discurso”, ha empezado, confesando su recelo hacia esta clase de alocuciones y apelando humildemente a la benevolencia del auditorio. Luego, ha expresado su “alegría y felicidad” por haber hecho realidad el sueño que la ha conducido desde su infancia, cuando entró en contacto por primera vez con los libros, hasta el día de hoy.
 
En realidad, el discurso de Ana María Matute ha sido un cuento, y como todo cuento clásico se ha iniciado con un “Érase una vez”. Poco a poco ha ido reseñando momentos de su vida (una “vida de papel” a fin de cuentas) entrelazados con referencias a la literatura, “el faro salvador de muchas de mis tormentas”. Los recuerdos de su niñez; su perplejidad y terror durante la Guerra Civil; el cariño hacia su muñeco y amigo Gorogó, al que incluyó en una de sus historias y al que aún mantiene a su lado, haciéndole partícipe de sus penas, miedos y alegrías; el nacimiento de su primera novela cuando contaba diecinueve años, escrita a mano en un cuadernillo; su candor cuando la llevó en mano a la revista Destino y su posterior alegría al conseguir un contrato. Luego se atrevió a probar suerte en concursos literarios de renombre, llegaron otros contratos y conoció escritores, entrando a formar parte de un hábitat distinto al que conocía, “paradójicamente, mucho más afín a mi naturaleza”, e incluso ha revelado que durmió una noche con el ejemplar de su primer libro publicado, Los Abel, bajo la almohada.
 
Ha sido un discurso franco, cargado de nostalgia, en el que sobre todo ha reivindicado la capacidad de inventar (“El que no inventa no vive”, ha dicho), tanto historias como personajes, situaciones, y hasta flores y palabras nuevas, como el “arzadú”, así como el valor y la importancia de los cuentos en la literatura, gracias a los cuales un buen día supo que había nacido para ser escritora.
 
Tras su intervención, Ana María Matute escuchó los elogios de la ministra de Cultura y del Rey, quien la calificó como “una de las narradoras más destacadas y brillantes de habla hispana”, recalcando su “deslumbrante universo imaginativo”. Además, el monarca ha tenido otras palabras de elogio para la escritora octogenaria, como cuando ha apuntado que “toda su obra tiene un inconfundible sello cervantino”, y ha subrayado varias de sus considerables cualidades “como su sensibilidad, su capacidad creativa y su reconocida maestría para convertir la realidad, por dura que sea, en hermosas palabras, cuentos, relatos y novelas”.
 
Breve historia del Cervantes
 
Ana María Matute es la galardonada número treinta y seis del Premio Cervantes, el más importante de las letras hispanas, que han logrado hasta el momento diecinueve autores españoles y diecisiete latinoamericanos. En su caso, además, es la tercera mujer que lo consigue, junto a María Zambrano y Dulce María Loynaz. Dicha distinción está dotada con ciento veinticinco mil euros y fue instituido por el Ministerio de Cultura en 1975. Se entregó por primera vez al año siguiente, y fue entonces el poeta Jorge Guillén quien lo obtuvo. Entre los escritores reconocidos a lo largo de estas tres décadas encontramos nombres tan ilustres como Jorge Luis Borges, Camilo José Cela, Octavio Paz, Alejo Carpentier, Ernesto Sábato, Miguel Delibes, Mario Vargas Llosa, Rafael Alberti, José Hierro o el recientemente fallecido Gonzalo Rojas.
 
No es la primera vez que la entrega del galardón tiene lugar en una fecha distinta al 23 de abril por su coincidencia con un día festivo. Sin ir más lejos, desde 1988 se ha adelantado o pospuesto en siete ocasiones.
 
Puede ser propuesto cualquier escritor cuya obra literaria esté escrita, total o parcialmente, en español por las academias de la Lengua Española; los autores premiados en anteriores convocatorias; las instituciones que, por su naturaleza, fines o contenidos, estén vinculadas a la literatura en lengua castellana; y los miembros del jurado. Desde 1980, esta dignidad solo puede tenerla un ganador.
 
El jurado está compuesto por un miembro de la RAE, otro de las academias iberoamericanas de la lengua española; los dos últimos premiados; cuatro personalidades del mundo académico, universitario y literario, de reconocido prestigio, propuestos por la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas, la Unión de Universidades de América Latina, el director del Instituto Cervantes y el ministro o ministra de Cultura; un miembro propuesto por la Asociación Internacional de Hispanistas, de nacionalidad no española ni iberoamericana; y dos miembros elegidos por la Federación de Asociaciones de Periodistas de España y la Sociedad Interamericana de Prensa.
 
Vida y obra
 
Ana Mª Matute Ausejo nació en Barcelona el 26 de julio de 1925, y desde niña empezó a escribir e ilustrar sus propias historias. En 1947 publicó su primer cuento en la revista Destino, y dos años después fue semifinalista del Premio Nadal con Los Abel. En noviembre de 1952 contrajo matrimonio con el escritor Ramón Eugenio de Goicoechea, del que se separó once años después y con el que tuvo un hijo, Juan Pablo.
 
(Foto Efe) En los sesenta pasó varias temporadas en Estados Unidos, donde obtuvo una plaza como lectora visitante en la Universidad de Indiana durante el curso académico 1965/66, y a continuación en la Universidad de Oklahoma. Encontró el amor nuevamente en el empresario francés Julio Brocard, con quien compartió su vida hasta la muerte de éste en 1990. Matute había sufrido episodios depresivos a lo largo del tiempo y este hecho la sumió aún más en la enfermedad. Por este motivo, estuvo muchos años apartada de la literatura, sin poder escribir. Su obra Olvidado rey Gudú (1996) la ayudó a salir de ese estado y a reconciliarse con la creación literaria de nuevo. “Ese libro me salvó. Volver a escribir fue volver a ser yo misma. Sin escribir no soy yo, no soy nada”, ha afirmado.
 
Hoy día sus libros han sido traducidos a más de veinte idiomas. En 1976 fue propuesta para el Premio Nobel de Literatura, pero no fue elegida. Es miembro de la Sociedad Nacional Honoraria Hispánica de Estados Unidos, y Honorary Fellow de la Asociación Americana de Profesores de Español y Portugués. Desde junio de 1996 es miembro de la Real Academia Española y ocupa el sillón K.
 
Entre sus obras destacan: Fiesta al noroeste (Premio Café Gijón, 1952), Pequeño teatro (Premio Planeta, 1954), Los hijos muertos (Premio de la Crítica, 1958, y Premio Nacional de Literatura, 1959), Primera memoria (Premio Nadal, 1959), Los soldados lloran de noche (Premio Fastenrath de la RAE, 1962), El polizón de Ulises (Premio Lazarillo de Literatura Infantil, 1965), Solo un pie descalzo (Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil, 1984), Luciérnagas (1993), Olvidado rey Gudú (1996), Aranmanoth (2000) y, su última novela, Paraíso inhabitado, 2008. En 2010 publicó La puerta de la luna. Cuentos completos. Fue Premio Nacional de las Letras Españolas en 2007 y finalista del Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 2010.
 
Ana Fernández
 
Más información
 
Discurso íntegro de Ana María Matute.
Galería fotográfica de la gala de entrega.
Especial sobre la autora y el Premio Cervantes en RTVE.es.
Biografía y obra de la galardonada por el Ministerio de Cultura.
Monográfico dedicado a Ana María Matute en El Mundo.
Selección de cuentos de Ana María Matute en Ciudad Seva.


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